Hacer la hucha, durante todo el curso, ha ayudado a estos niños hondureños, pero también a los barceloneses que este nuevo curso ya están totalmente motivados a seguir con el proyecto porque han visto el sentido de su labor como petirrojos.
Es una maravilla: ellos han demostrado que este sueño se podía hacer realidad. Y ahora, como imagina Eric en el cuento, sólo hay que esperar día a día, se vayan sumando colegios...
No hay comentarios:
Publicar un comentario